Los Mejores chistes mexicanos, chistes de pepito, chistes colorados, chistes calientes.

Chistes de curas, feministas, animales…

El paraguas del cura

Un cura llegó a su iglesia como todos los domingos para oficiar la misa, pero como llovía torrencialmente y no tenía paraguas, llegó empapado. En el momento del sermón y desde el púlpito dijo a los feligreses:Queridos hermanos hoy vengo para hablaros de los 10 Mandamientos, los mismos que fueran entregados a Moisés bla bla…, pero antes debo deciros que alguien de entre vosotros ha tomado mi paraguas y he tenido que caminar bajo ese torrencial aguacero para cumplir con mi sagrado deber de oficiar la misa. Agradezco a quien lo tenga me lo devuelva y para no distraeros más con esta tontería, comencemos a revisar los Mandamientos:

Primer Mandamiento:

Amar a Dios sobre todas las cosas y a tu prójimo como a ti mismo -subiendo el tono-. Y yo soy el representante de Dios en esta Iglesia en este pueblo y
todo lo que me hagáis a mí se lo hacéis a Dios también y me habéis robado el paraguas: sabed que se lo habéis robado a Dios también así que con toda seguridad os digo que seréis condenados por no cumplir con este Mandamiento.

Segundo Mandamiento:

No jurar su Santo Nombre en vano quiere decir que bajo juramento debéis decir siempre la verdad así que si sabéis quién tiene mi paraguas debéis decirlo o seréis condenados a las llamas del infierno.

Tercer Mandamiento:

Honrar al padre y a la madre. A la madre es posible que la honréis pero al padre sea cura o párroco de esta iglesia le habéis robado el paraguas, cabronazos, lo que demuestra el poco sentido de respeto y amor.
Por no cumplir este Mandamiento también seréis condenados.

Cuarto Mandamiento:

Celebrar las fiestas. Y hoy es domingo así que debemos cumplir con nuestra presencia aquí y yo debo estar aquí para celebrarla. Para estar aquí he debido caminar bajo esta lluvia sin paraguas hecho un cabrón por que me habéis robado el puñetero paraguas.

Quinto Mandamiento:

No matar. Pero a mi me habéis matado cuando me quitasteis el paraguas. No ha sido de un tiro, no ha sido una puñalada, pero me habéis matado robándome el paraguas. Seguramente pescare una pulmonía y hasta pudiera llegar a morir. Y como habéis matado podéis ser condenados al infierno por cabrones.

Sexto Mandamiento:

No fornicar. Se refiere a a a … ¡¡¡ Joder, acabo de acordarme donde dejé el paraguas !!!

Variedad feminista

¿Por qué se dice que el perro es el mejor amigo del hombre?
Porque entre animales se entienden.Un hombre se acerca a la bibliotecaria y le pregunta:
Señorita, ¿Dónde está el libro “Hombre, un ser perfecto”?
Y ella le contesta:
Allá al fondo, en la categoría de ciencia-ficción.

¿Por qué Dios hizo primero al hombre y después a la mujer?
Porque echando a perder se aprende.

¿En qué se parecen los hombres a los chicles?
Entre más los pisoteas, más se pegan.

Los hombres son como los músicos: Vienen, tocan y se van.

El que no corre, vuela

Dos cazadores van de caza por la selva. De pronto se encuentran en un llano y oyen un rugido ensordecedor a sus espaldas. Se dan la vuelta y aparece ante ellos un gorila descomunal.Mientras uno de los cazadores carga apresudaramente su rifle, observa perplejo que el otro está sentado cambiándose las botas por unas zapatillas de deporte.

Ante esta actitud, el primero le advierte que así no va a matar al gorila, a lo que el otro le contesta:

“Seguro que no le voy a matar, ¡pero voy a correr más rápido que tú!”

El encargo del perico

Era una anciana que tenía un perico y le dice: “Si viene el lechero le dices que sí, si viene el periodiquero le dices que sí.”La anciana se va y a los pocos minutos llega el lechero y le dice “¿quieres leche?” y el perico le dice que sí, en eso llega el periodiquero y le dice “¿quieres el periodico?” y el perico le dice sí, entonces pasa un borrachito y le dice “¿quieres que te pegue unos trancazos?”, el perico le dice sí y el borracho le pega hasta cansarse.

A la mañana siguiente la anciana, viendo como estaba de golpeado el pobre perico, le dice: “A todos los que vengan les dices que no”.

Y bien, llega el lechero y el perico le dice que no, llega el periodiquero y el perico le dice que no. En eso llega el borrachito y le dice “¿te dolieron los trancazos?”

Y el perico le dice: “NO…”

El hombre de los monos

Érase una vez un hombre que le gustaban mucho los monos. Un día en el escaparate de una agencia de viajes ve un cartel: “PARAISO AFRODISIACO: VENGA A VER LOS MONOS”. El hombre, eufórico, se lo cuenta a su mujer y se suben al avión en busca de los monos.Cuando están a punto de aterrizar la azafata les explica que está totalmente prohibido llevarse los monos. El último día del viaje, dando una vuelta por la isla, el hombre se encuentra a un mono muy pequeñito. Como su mujer estaba despistada, aprovechó el momento para ponérselo en sus partes y llevárselo a España.

Cuando ya están en el avión de regreso a España, el hombre empieza a morirse de placer a causa del mono que va haciendo de las suyas con su pene. No puede desimular su placer y empieza a gemir. Así tres veces durante todo el viaje. Su mujer, asustada, le lleva al médico por si ha cogido alguna enfermedad en la isla.

Llegan a la consulta del doctor y éste le pregunta:

“Señor, ¿qué le pasa a usted?”

“No sé, que últimamente me excito muy rápido.”

“A ver, bájese los pantalones y los calzoncillos.”

Se los baja y el doctor encuentra al mono durmiendo:

“¡Joder! Un mono durmiendo.”

“¡Claro! ¡Con los tres biberones que se ha metido!”

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